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| Dicken's Dream, acuarela de Robert W. Buss Es necesario visitar la casa de Dickens en Londres |
miércoles, 19 de agosto de 2015
El sueño de Dickens
domingo, 9 de agosto de 2015
Laurence Sterne
Laurence Sterne nació en 1713, en Clonmel (Irlanda), y murió en 1768, en
Londres. Es recordado por The life and opinions of Tristam Shandy, Gentleman
(1759-1767), que todos llamamos Tristam Shandy, y que yo no leí sino hasta hace
uno o dos años, gracias al préstamo que de la novela me hizo mi sobrina y amiga
María Martínez Marentes.
Inspirado en Tristam Shandy y en Las peregrinaciones de
Childe Harold (1812-1818), de Lord Byron, se me ocurrió construir una
novela con todos los textos que he escrito desde hace diez años. Mi aventura
narrativa fue un fracaso absoluto, incluso ante mis ojos, así que decidí
regresar los textos sueltos a su forma original, y ahora estoy intentando
publicarlos con el título de Cómo freír espárragos; pero quién sabe si
Editorial Jus se interese en la obra.
En 1760, cuando apenas había publicado los dos primeros volúmenes de la
novela (consta de nueve volúmenes), Sterne viajó a Londres, donde descubrió que
era famoso.
En estos momentos estoy buscando noticias sobre la estancia y muerte de
Sterne en Londres.
domingo, 12 de julio de 2015
miércoles, 1 de julio de 2015
El Londres de Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades fue publicada en 1859 en All the Year Round, revista fundada por el mismo Dickens, sin ilustraciones. Al mismo tiempo, se publicó como folletín mensual suelto, con ilustraciones de Hablot Knight Browne (así se llamaba, en serio).
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| Manuscrito de A tale of two cities |
Aquí
reproduzco las primeras líneas de la novela en el manuscrito original (que se encuentra en el Victoria and Albert Museum -Cromwell Road-), ese inicio que, como todos los grandes principios de novela, se ha vuelto
parte de la memoria colectiva (uso la traducción de Salustiano Masó):
Era el mejor de los tiempos y el peor; la edad de la sabiduría y la de la tontería; la época de la fe y la de la incredulidad; la estación de la Luz y la de las Tinieblas; era la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación…
Era el mejor de los tiempos y el peor; la edad de la sabiduría y la de la tontería; la época de la fe y la de la incredulidad; la estación de la Luz y la de las Tinieblas; era la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación…
Estoy subrayando
ciertos pasajes (en mi nuevo ejemplar de Alianza Editorial), aquellos que podrían servirnos de guía para encontrar
escenarios de la novela en Londres. En una entrega anterior hablé de Fleet
Street y el pub Ye Old Cheshire Cheese; pero igualmente habremos de visitar,
conforme a un mapa que acabo de encontrar en la página electrónica de David Perdue, Vauxhall Gardens, Soho Square y el Child & Company Bank, que
sirvió a Dickens como modelo para el Tellson’s Bank.
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| Primera edición (en capítulos quincenales) |
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| Edición simultánea a la primera, ilustrada por Hablot K. Browne |
domingo, 28 de junio de 2015
La puerta de los traidores
Nor does Hogarth, in painting the same scene in his own "Persus
Descending", make out one with better. The huge corpulence of that
Hogarthian monster undulates on the surface, scarcely drawing one inch of
water. It has a sort of howdah on its back, and its distended tusked mouth into
with the billows are rolling, might be taken for the Traitors' Gate leading
from the Thames by water into the Tower.
Tampoco Hogarth*, al pintar la misma escena en "El descenso de Perseo",
logra un resultado ni una pizca mejor. La enorme corpulencia del monstruo
hogarthiano ondula en la superficie, desplazando apenas una pulgada de agua.
Tiene una especie de silla de montar elefantes** en su lomo, y su distendida boca
dotada de colmillos, en la que las olas están entrando, podría confundirse con
la Puerta de los Traidores, que conduce por el agua desde el Támesis a la
Torre***.
Moby Dick, Capítulo 55
*Ismael se refiere al ilustrador inglés William Hogarth
(1697-1764)
**Fernando Velasco traduce "howdah" como "silla de montar elefantes",
lo que puede confundir al lector. Yo hubiera dejado la palabra
"howdah", para luego poner una nota a pie de página con la
definición: "Howdah: versión inglesa de un vocablo hindi: compartimiento
posicionado sobre el lomo de un elefante, u ocasionalmente sobre algún otro
animal". Sea como sea, yo no veo el palanquín sobre el lomo de la ballena.
***"La Torre de Santo Tomás (s. XIII) defendía la puerta de acceso a la
fortaleza desde el Támesis, principal vía de comunicación de la ciudad. Pasó a
llamarse Puerta de los Traidores cuando empezó a ser utilizada como acceso
secreto para introducir a los prisioneros de Estado. En la torre se halla la
Gran Cámara de Eduardo I." Guía Michelin
domingo, 21 de junio de 2015
The Archway Tavern
El castillo de Otranto
Después de gozar en la soledad de esta novela gótica (1764), tuve la ocurrencia de leerla en voz alta frente a un grupo de quinceañeras, en 1981. La historia de Manfredo, príncipe de Otranto, atrapó y conmovió a las niñas… hasta un poco antes del final. Llegado el desenlace, las señoritas se quejaron de la solución sobrenatural de este sangriento relato.
La queja me enfadó. ¡Horace Walpole (1717-1797) nos había conmovido con la descripción de los personajes y sus aventuras! No me pareció justo que las escuinclas lo condenaran por la insatisfacción que les había producido el final.
No expresé mi enojo (o tal vez sí), pero llegué a la casa y escribí en un cuaderno: "Qué curioso, un fenómeno sobrenatural (la aparición de san Nicolás) es tachado de absurdo precisamente por quienes nunca dudaría de la resurrección de Jesús ni de su ascensión a los cielos. Quién las entiende."
Reconozcamos, sin embargo, que la novela de Walpole pertenece a las novelas de éxito del siglo XVIII, "folletines de lacrimoso sentimentalismo, a menudo ilustrado por un fondo medievalista de cartón piedra, con castillos, pasadizos secretos, noches de luna, ermitaños, crímenes y paisajes italianos u orientales" (estoy citando a Martín de Riquer y José Ma. Valverde, quienes no dejan títere con cabeza y definen El castillo de Otranto como la representación de la tendencia exótica y melodramática de aquellos días).
En esos mismos días, las novelas de Jane Austen eran aprobadas de manera reluctante y tardaban en ser publicadas, según señalan los mismos críticos en la página 464 del segundo tomo de su Historia de la Literatura Universal.
La casa de Walpole, que inaugura el neogótico en la arquitectura europea, es vista por algunos como un "caprichoso batiburrillo" que coincide con la artificiosidad literaria de Fanny Burney, William Beckford, Matthew G. Lewis, Ann Radcliffe, Mary Shelley y el mismo Walpole, hecho que, al menos ante mis ojos, no necesariamente le resta "encanto". Admito que leí gusto y con mucho placer tanto El castillo de Otranto como Vathek, El Monje y El moderno Prometeo. Por tanto, supongo que puedo visitar Strawberry Hill y recorrer sus interiores con esa misma condescendencia estética.
La queja me enfadó. ¡Horace Walpole (1717-1797) nos había conmovido con la descripción de los personajes y sus aventuras! No me pareció justo que las escuinclas lo condenaran por la insatisfacción que les había producido el final.
No expresé mi enojo (o tal vez sí), pero llegué a la casa y escribí en un cuaderno: "Qué curioso, un fenómeno sobrenatural (la aparición de san Nicolás) es tachado de absurdo precisamente por quienes nunca dudaría de la resurrección de Jesús ni de su ascensión a los cielos. Quién las entiende."
Reconozcamos, sin embargo, que la novela de Walpole pertenece a las novelas de éxito del siglo XVIII, "folletines de lacrimoso sentimentalismo, a menudo ilustrado por un fondo medievalista de cartón piedra, con castillos, pasadizos secretos, noches de luna, ermitaños, crímenes y paisajes italianos u orientales" (estoy citando a Martín de Riquer y José Ma. Valverde, quienes no dejan títere con cabeza y definen El castillo de Otranto como la representación de la tendencia exótica y melodramática de aquellos días).
En esos mismos días, las novelas de Jane Austen eran aprobadas de manera reluctante y tardaban en ser publicadas, según señalan los mismos críticos en la página 464 del segundo tomo de su Historia de la Literatura Universal.
La casa de Walpole, que inaugura el neogótico en la arquitectura europea, es vista por algunos como un "caprichoso batiburrillo" que coincide con la artificiosidad literaria de Fanny Burney, William Beckford, Matthew G. Lewis, Ann Radcliffe, Mary Shelley y el mismo Walpole, hecho que, al menos ante mis ojos, no necesariamente le resta "encanto". Admito que leí gusto y con mucho placer tanto El castillo de Otranto como Vathek, El Monje y El moderno Prometeo. Por tanto, supongo que puedo visitar Strawberry Hill y recorrer sus interiores con esa misma condescendencia estética.
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| Acaso podríamos visitar la casa de Walpole, Strawberry Hill, cerca de Twickenham. |
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